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Piornales de alta montaña y cumbres de la Najarra

Distancia: 5 km aprox. (circular).
Duración: 3,5 h. La duración de la ruta es la estimada realizando el recorrido de forma pausada con paradas de observación de fauna y flora. 
Dificultad:media a media-alta (dependiendo de la época del año). 
Desnivel: 450 m.
Cotas máx./min.: 2120m/1750m.
Tipo de terreno: sendero y trochas..
Época recomendada: Primavera y verano.
Observaciones: Esta ruta no presenta dificultad, si bien se transita por zonas de abundante roca donde habrá que extremar las precauciones.
La ruta apenas presenta sombra a lo largo de su recorrido por lo que evitar días especialmente calurosos y en invierno En invierno se desaconseja la ruta en días de niebla, nieve abundante o con presencia abundante de hielo, siendo necesario entonces, ir equipado con material apropiado.
Especies representativas residentes: águila real, buitre leonado, buitre negro, acentor común, herrerillo capuchino, carbonero garrapinos, chova piquirroja, colirrojo tizón, tarabilla común, escribano montesino, verderón serrano, piquituerto.
Especies representativas estivales: alcaudón dorsirrojo, escribano hortelano, roquedo rojo, collalba gris, alondra común, avión roquedo, bisbita campestre.

 

Partimos del parking del Puerto de Morcuera siguiendo paralelos a la carretera donde en escasos metros encontramos una explanada de tierra a la izquierda donde debemos de pasar una verja y continuar por la pista.

El camino discurre con agradables vistas a la sierra entre piornos y enebros rastreros, donde vamos percibiendo la presencia de una pequeña ave que se oculta rápidamente entre la vegetación, se trata del acentor común, una de las especies más habituales en estos parajes.
A lo lejos intuimos la silueta de una tarabilla común posada en el extremo de una rama mientras escuchamos los reclamos de los bandos de piquituertos y verderones serranos que sobrevuelan el pinar cercano.

Otra especie con probabilidad de avistar en este primer tramo de la ruta es el gorrión chillón, especie que nos revelará su presencia por medio de su reclamo característico que da origen a su nombre.

En las laderas más pedregosas, será un buen lugar para echar una ojeada el terreno con nuestros primaticos en búsqueda de alguna collalba gris o colirrojo tizón.
En aquellos lugares que estén surcados por arroyos y la vegetación esta mejor desarrollada será el lugar para tratar de detectar la presencia de una de las especies más características de la montaña madrileña, el escribano hortelano.
Ya cuestión de mucha suerte y paciencia será el tener alguna posibilidad de observar al ruiseñor pechiazul, cada vez más escaso y difícil de localizar.

Al cabo de pocos minutos de marcha, atravesamos una construcción de piedra que salva un pequeño arroyo, se trata de los restos por donde estaba previsto que fuera el trazado de una carretera que debía de unir el puerto de Morcuera con el puerto de Cotos, proyecto que planeaba transcurrir por las laderas de la cuerda larga.
No obstante, este proyecto quedó abandonado por lo que hoy podemos seguir disfrutando de la belleza del paisaje.

Seguimos hasta alcanzar un crestón rocoso, donde debemos tomar el sendero que continua por la izquierda que tras un inclinado y pedregoso ascenso nos conduce hacia el collado de la Najarra.
Desde este lugar obtenemos unas magnificas vistas de el Hueco de San Blas y de los Riscos de Peña Arcón, riscos en los que tenemos la oportunidad de ver especies como el roquedo rojo, avión roquedo y chova piquirroja.

Una vez aquí seguimos ascendiendo hacia la izquierda por el sendero donde en pocos minutos llegamos a la altura del refugio de la Najarra.
Lugar que se puede utilizar para realizar una breve parada para reponer fuerzas y para deleitarse con el vuelo cercano de algún buitre negro y buitre leonado. 
Sobre las piedras de gneis de las inmediaciones del refugio, es corriente sorprender a la lagartija carpetana soleándose. Auténtica joya de nuestra fauna y endemismo del Sistema Central.
Otra especie muy corriente en la zona, son las cabras monteses, con las que es fácil tener algún encuentro en el transcurso de la ruta.
Seguimos por el camino ahora bien marcado y con una pendiente más suavizada donde la vegetación predominante es el pastizal de montaña, donde una explosión incesante de trinos melódicos acapara nuestra atención, tratando de localizar al autor descubrimos que es emitido por un pequeño pájaro desde varios metros del suelo, se trata de la alondra común.
Desplazándose por el suelo observamos la forma estilizada del bisbita campestre, otros de los habitantes de los espacios abiertos de esta montaña.
Continuamos la senda hasta llegar a una zona rocosa coronada con un vértice geodésico que nos marca la cima de la Najarra y el punto de mayor altitud de la ruta.

El descenso lo realizamos por un sendero que desciende entre piornos y pegados a una valla, en el que atravesaremos algún tramo rocoso.
Ya a mitad de descenso divisamos la explanada del inicio y donde se dará por finalizado nuestro recorrido.

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